El Libro de Rossel.

Hay momentos de periodistas que hacen pensar en los periodistas. Uno de ellos ocurrió el miércoles 14 de noviembre, a eso de las ocho de la noche -aunque en Santiago todavía permanecía la luz del sol- en una casona del barrio Bellavista, donde se presentó el libro “¡Puta qué pena, compañero!…” del periodista/reportero, Eduardo Rossel Flores.

Llamó la atención que seguido del título se agregara “y otros cuentoportajes”. La creación de una palabra para unir cuento y reportaje, literatura y periodismo.

Algo presente en la prensa a través de grandes y modestas plumas -guardando las debidas proporciones- y que hemos conocido en Gabriel García Márquez, Alberto “Gato” Gamboa (El Clarín), Ryszard Kapuscinski, Blanche Petrich (La Jornada), Robert Fisk (The Independent), Rodolfo Walsh, Genaro Carnero Checa, Oriana Fallaci, Luis Suárez, Horacio Verbitsky (Página12), Mónica González (Ciper).

Los “cuentoportajes” de Rossel demuestran que se puede ir a una conferencia de prensa o a una marcha y convertir el suceso en un relato, en un cuento, y no en una nota rígida llena de lugares comunes periodísticos como los definió Rafa Fuentealba, colega de Rossel en La Nación.

Lo de Rossel es lo que más en otros países que en Chile, se define como crónica, un género periodístico poco utilizado y que apunta a relatar, en una amalgama exquisita de información, ambiente, dato objetivo y apreciaciones subjetivas.

Algo que este periodista/reportero consiguió en notas como “¡Puta que pena, compañero!” y “Gladys Marín, la Roja de todos”.

Y es que el periodismo, por cierto y por suerte, no vive sólo de la noticia, aunque ella pueda ser una materia prima esencial.

El novelista y ensayista inglés John Berger, comentando la labor del cronista periodístico, opinó que “para observar la esencia de los relatos, es necesario que el cuerpo propio y verdadero del narrador se encuentre en el lugar de los hechos o en las inmediatas cercanías”. Que es uno de los atributos del trabajo de Eduardo Rossel Flores.

El escritor hizo una aseveración tan asertiva como dramática: “Lo contrario de un relato no es el silencio o la meditación, sino el olvido”. El libro de Rossel es un aporte al no/olvido.

El texto del periodista/reportero permite traer a colación reflexiones del polaco Kapuscinski cuando afirmó que “nuestra profesión necesita de nuevas fuerzas, nuevos puntos de vista, nuevas imaginaciones, porque en los últimos tiempos ha cambiado de una forma espectacular”.

Kapuscinski habló de la sensibilidad al asumir la tarea del reportero, incluso como fuente de información, de captación de elementos para lo que se escribe: “El mundo que nos rodea, en el que estamos inmersos. Colores, temperaturas, atmósferas, climas…lo que simplemente está a nuestro alrededor”.

Para ir más lejos, recordemos a periodistas de la talla de Ernest Hemingway o Truman Capote.

Modesta pero profesionalmente, Rossel hace algo más que una aproximación a este ejercicio del periodismo.

En todo esto hay un factor práctico y concreto. Que todos esos periodistas (algunos convertidos en monstruos literarios) tuvieron acceso a medios donde importaba publicar crónicas y relatos. Contaron con editores que les dieron el espacio, la oportunidad y los instaron y hasta hostigaron para que escribieran algo más que una notita como todas.

Valga la oportunidad para recordar y reconocer ese tipo de labor periodística en Orlando “Negro” Escárate, quien por cierto fue editor de Eduardo Rossel y lo instó a escribir como escribió.

Hoy en la prensa escrita chilena esa posibilidad es, cuando mucho, una excepción.

En la prensa chilena actual es prácticamente imposible que se pueda desarrollar un talento y una labor como la de Fisk, Petrich, Verbitsky y mucho menos como García Márquez o Kapuscinski.

Hoy prima -en medios tradicionales y alternativos- el formato rígido, repetitivo, uniforme, acotado, por encima de una dinámica audaz, creativa, incisiva, descriptiva, contextualizadora.

Se lee en un diario la versión escrita de las “cuñas” que se escucharon la noche anterior en los noticiarios televisivos. Es horroroso ver en algunos medios la transcripción de una conferencia de prensa, sin asomo siquiera de una mínima edición y trabajo de síntesis.

Si hoy la noticia pura llega veloz a través de las distintas herramientas de medios electrónicos e informáticos, de la radio y la televisión (incluidos canales “del cable”), asoma como más necesario y atractivo que en la prensa escrita o incluso prensa de Web se de espacio a la crónica, al relato, a la ambientación, la descripción, la contextualización.

Ese ejercicio fue un hábito en Eduardo Rossel.

Pero para eso se necesitan editores audaces y creativos, no meros administradores de páginas. Se necesitan medios que se atrevan y ofrezcan algo novedoso, atractivo y creativo a los lectores. Ahí pueden cambiar las posibilidades y las oportunidades de los periodistas/reporteros.

Hay excepciones. Pero que hacen que se cumpla la regla. Por ejemplo, llamó la atención el relato periodístico de Juan Andrés Quezada para la revista Qué Pasa, donde narró en detalle lo que ocurrió la noche de la elección municipal en La Moneda, describiendo el ambiente y la actitud de los protagonistas, contando hechos y anécdotas, describiendo lo acontecido. O las crónicas de Arnaldo Pérez Guerra sobre regiones y movimientos sociales publicadas en Punto Final. Hacen faltas más notas de ese perfil.

Es vital que los periodistas se auto/interpelen y confronten así a sus editores, directores y a los propios colegas. Con el fin último de entregar al lector relatos y palabras que logren informar y estremecer, conocer y aprender, reflexionar y entretener. De todo eso hay en el libro “¡Puta que pena, compañero…!”

 

 

Las municipales y las presidenciales.

Michelle Bachelet presentará este lunes 29 de octubre su informe anual como directora ejecutiva de ONU Mujeres. Lo hará ante los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas. Llegará al edificio de la ONU en Nueva York llevando una carpeta con su cuenta. Probablemente ese mismo día tenga entre sus papeles los resultados de la elección municipal 2012. Y cumplida su tarea de ese día, se sumergirá a analizar los resultados.

En Santiago, lo mismo harán Andrés Allamand, Laurence Golborne, José Antonio Gómez, Marco Enríquez-Ominami, Ximena Rincón, Andrés Velasco, Claudio Orrego, Franco Parissi y Tomás Jocelyn-Holt, formalmente aspirantes al sillón presidencial de La Moneda.

Claro que, según varios analistas, dirigentes políticos, centros de estudios y documentos internos de colectividades políticas, no necesariamente el resultado de la elección municipal será el fiel reflejo de las preferencias ciudadanas para una candidatura presidencial.

Si la Concertación sube o baja en sus porcentajes nacionales, no será determinante para la opción Bachelet que se mide por su propio nivel de adhesión, que está muy por arriba de los partidos de la oposición; eso no variará con estas elecciones. A la derecha ya le pasó que obteniendo buenos números en las municipales y ganando comunas importantes, les fue mal en las presidenciales; de hecho, para RN y la UDI es más decidor si corre o no Bachelet que los porcentajes que obtenga en estos comicios.

De allí que, por ejemplo, Michelle Bachelet seguramente realice este lunes más una reflexión cualitativa que cuantitativa de las elecciones municipales.

Y se preocupe de lo que algunos definen como “el ordenamiento interno” de la Concertación, la “presentación unitaria” de la oposición y el discurso que se instale pos/municipales. Ello podría ser más gravitante que los números.

Quizá por eso en los últimos días varios dirigentes y analistas de la oposición hayan planteado que terminado el proceso electoral deben salir con vocerías unitarias y coordinadas, priorizar por los resultados nacionales totales y del conjunto de la oposición, evitar el choque entre las colectividades opositoras y mostrarse listos para entrar a la carrera presidencial estableciendo primarias, discusión de programa y reforzando alianzas amplias.

Pese a eso, continuaron las declaraciones -hechas incluso 24 horas antes de la elección- de personeros de la Concertación respecto a tener cuidado con “la izquierdización” de las posturas o cerrar la puerta a cierto tipo de alianzas, algo que desfigura y lleva por otro lado el sentido de la acción política opositora en esta coyuntura. En contraste, se insiste en la necesidad de abrir el abanico opositor y figuras incluso conservadoras dentro de la Concertación y del Partido Socialista (donde milita Bachelet) ya hablan de generar un nuevo espacio de alianza, un nuevo conglomerado que incluya a la Izquierda y a independientes con el perfil de gente como Josefa Errázuriz que puso en jaque al ex jefe de escolta de Pinochet, Cristian Labbé, en Providencia.

En este marco, y teniendo en claro que Michelle Bachelet es el gran escollo a superar, la derecha, en vocería de sus máximos dirigentes y hasta del Ministro Secretario de la Presidencia, instaló una estrategia destinada a relevar la posible derrota de “las ministras bacheletistas”, el “retroceso” de la votación de la Concertación, la “división” de la oposición en dos listas y destacar “la izquierdización” dentro de la oposición.

Candidatos y municipales.

Para Allamand y Golborne el resultado que obtenga la Alianza y cada uno de sus partidos incidirá, pero no les definirá el camino. Viene el tema las primarias de la derecha, la evaluación y posicionamiento del gobierno de Sebastián Piñera y resoluciones de la lista parlamentaria. Y sus estrategias variarán si va o no va Bachelet. Se ha escrito mucho en cuanto a que las posibilidades de estos actuales ministros aumentan si la ex Presidenta no se presenta. Está claro que independiente de lo que ocurra con RN y la UDI en las municipales, incluso si pierden plazas emblemáticas, Allamand y Golborne optarán por distanciarse de aquello y van a seguir con sus aspiraciones presidenciales. Mucho más si mantienen en sus manos las comunas más competitivas.

El Partido Progresista (PRO) medirá su adhesión electoral, pero todo apunta a que habrá una distancia entre la votación de la colectividad y la que tiene como propia Enríquez-Ominami. Quien también tendrá un panorama diametralmente distinto como aspirante a La Moneda si deba enfrentar o no a Bachelet. Aunque algunos representantes de la Concertación y del Partido Comunista tienen la percepción de que el cineasta irá sí o sí a la primera vuelta presidencial. Un elemento distinto lo han planteado algunos analistas, en cuanto a que no compitiendo Bachelet, Enríquez-Ominami se podría potenciar como el candidato de la oposición; algo que, en todo caso, encuentra mucha reticencia en las organizaciones opositoras.

En la Concertación la definición presidencial tampoco pasará por el resultado de las municipales, partiendo de la base de que no ocurrirá un terremoto en sus porcentajes nacionales, incluso quedando atrás de la derecha. Podrán influir los números para Orrego y Rincón si todo sale mal en las zonas que representan. Gómez podrá sortear esta coyuntura electoral y podrían ser otros los factores que lo hagan persistir o desistir en su postulación a La Moneda. Velasco seguirá montado en su candidatura, independiente del resultado municipal. Lo más gravitante será si Michelle Bachelet acepta o no ser la candidata de la coalición opositora.

En el caso del Partido Comunista, que a todas luces tendrá un aumento de concejales y logrará posicionar a varios de sus liderazgos jóvenes, y que mantendría a sus actuales alcaldes, tampoco le será definitorio esta elección para sus decisiones presidenciales. Sus dirigentes ya manifestaron en todos los tonos que lo esencial es el programa y una base se entendimiento de la oposición en cuanto a las demandas del movimiento social y asumir las “transformaciones que el país reclama”. En eso estriba la posibilidad de que apoye una candidatura presidencial conjunta de la oposición y que incluso participe en las primarias.

Parissi y Jocelyn-Holt corren por otros carriles que, por cierto, tampoco serán definidos por lo que acontezca en las primarias.-

Fidel Castro pudo morir en Chile.

En una entrevista, Fidel Castro le comentó al periodista italiano Gianni Mina que a él, al parecer, lo protege San Fidel de Sigmaringa. El comandante no sabía mucho de ese personaje, que lo consideraba “mi patrón, que me ha protegido…” Pero sabía y sabe de la posibilidad de la muerte, que la definió en una ocasión como “ley biológica” que se cumple. Al periodista argentino Miguel Bonasso le dijo que “el tiempo pasa y las energías se agotan”; que la vida “tiene sus leyes inexorables”. Mucho antes, en 1966, en un discurso, Fidel Alejandro Castro Ruz advirtió de la necesidad de que “seamos capaces de comprender que nos estamos volviendo biológica y lamentablemente viejos”.

Considerando que el pasado 13 de agosto el ex Mandatario cubano cumplió 86 años, y que estuvo o está aquejado de una grave enfermedad, la posibilidad de la muerte, en realidad, se vuelve más natural.

Es innegable, por crudo que pueda sonar, que su fallecimiento será noticia y de impacto internacional.

Sin embargo, hace tiempo ya que muchos medios de prensa -casi siempre resaltando vocerías de anticomunistas y contrarios a la Revolución Cubana- convirtieron la posibilidad de muerte de Fidel Castro en motivo de especulación, espectáculo, expectativas, controversias, llegando a “informar” que el líder isleño está con un aneurisma cerebral, con alzheimer, con una apoplejía, con problemas cardíacos, con diverticulitis de colon, cáncer y otros males. En 2007, el diario La Tercera, aquí en Chile, dedicó una página entera a una nota que tituló “El protocolo de La Moneda para la muerte de Fidel Castro”, donde se habló del “tratamiento protocolar” que la entonces presidenta Michelle Bachelet daría a la circunstancia del deceso del comandante y hasta las tensiones que había para decidir la comitiva que viajaría a La Habana.

Nada sucedió, y algunos en Cuba se lo han tomado hasta con gotas de humor, como cuando leyeron el artículo de John Anderson, del The New Yorker Magazine, donde contó que “muchos cubanos creen que Fidel es el beneficiario de alguna clase de droga milagrosa de vida o que, hace años, los sacerdotes yorubas le otorgaron una longevidad especial”.

Hay que decir que cuando enfermó, fue el propio ex Mandatario quien dio las primeras luces de lo serio de su dolencia. Indicó que “un estrés extremo…me provocó una crisis intestinal aguda con sangramiento sostenido que me obligó a enfrentar una complicada operación quirúrgica. Todos los detalles de este accidente de salud constan en las radiografías, endoscopías y materiales filmados”.

Revisando los medios internacionales, como BBC o La Jornada, se descubre, eso sí, que no son enfermedades lo que ha tenido a Fidel Castro más cerca de la muerte.

Después del asalto al Cuartel Moncada, en 1953, que marcó el inicio de la lucha armada de los rebeldes cubanos, Fidel, al igual que otros insurgentes, debió replegarse a las montañas de Santiago de Cuba. Por el agotamiento, se quedó dormido en un área rural. Lo encontró un sargento de las fuerzas de la dictadura de Fulgencio Batista, que estaban torturando y matando a todos los atacantes del Moncada. Sin embargo, ese uniformado despertó al jefe del movimiento y lo llevó detenido, vivo, ante las autoridades, en lo que se consideró un gesto de mínimo honor militar; y le salvó la vida al que sería jefe de Estado de Cuba. Fidel estuvo en el Bogotazo, cuando asistía a un congreso estudiantil como delegado de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), y escapó milagrosamente, en medio de aquella revuelta histórica en Colombia, de ser abatido por los disparos de la policía.

Hay otro antecedente revelado hace poco tiempo por el ex general del Ministerio del Interior de Cuba, Fabián Escalante, en cuanto a que el líder cubano fue blanco de 634 atentados en contra de su vida. El oficial escribió un libro con toda la documentación, donde se reportó que la Central de Inteligencia Americana (CIA) creó en 1961 el Departamento ZR/Rifle que tenía como objetivo aniquilar dirigentes cubanos, con Fidel como prioridad. Los métodos utilizados: venenos letales; explosivos plásticos; tabacos con sustancias peligrosas; granadas para ser lanzadas en plazas públicas; fusiles con miras telescópicas; agujas con venenos mortales; cohetes para bazucas y morteros; cargas explosivas poderosas ocultas en panteones o en alcantarillas soterradas y otras más.

Morir en Chile.

Fidel Castro Ruz pudo morir en Chile. Asesinado. En la entrevista a Gianni Mina, el propio ex Mandatario relató: “Cuando viajé a Chile y visité a Salvador Allende, fui en un carro abierto durante kilómetros y kilómetros, entre un millón de personas; era sin duda, peligroso. A pesar de que no anunciamos el viaje hasta última hora, se supo y se movilizaron a toda velocidad diversa gente armada, agentes de la CIA con pasaportes de periodistas, credenciales de periodistas. En cámaras como ésas metieron las armas. Incluso hubo un momento en que yo estuve frente a las cámaras en una entrevista de prensa, y estaban las armas en las cámaras. Ahora, ni dispararon porque no son fanáticos, no son suicidas”.

Añadió en su relato al periodista italiano que “después me estuvieron cazando por todo Chile, por todas partes. Ese viaje fue realmente muy peligroso, porque ese tipo de recorrido en carro abierto, en esas condiciones allí, donde entraba y salía mucha gente. Quizás el viaje a Chile fue uno de los momentos más peligrosos” enfatizó Fidel Castro.

En una entrevista con el periodista Jean Guy Allard, el ex general Fabián Escalante narró: “Recuerdo que en 1971 surgen informaciones relativas a un complot para asesinar al Comandante durante su viaje a Chile en el cual estaba involucrado (Luis) Posada (anticomunista ligado a operaciones armadass en contra de Cuba). Después, años más tarde, se conocieron los detalles. El complot era realmente diabólico. Su primera fase consistía en utilizar una cámara de cine para ocultar un revolver con el cual dos testaferros de Posada y acreditados como periodistas venezolanos, debían actuar contra el líder cubano durante una conferencia de prensa a su ingreso en Santiago de Chile. Para tales fines, Antonio Veciana y su grupo Alfa 66 habían introducido armas y explosivos para disponer de otras alternativas para asesinar al Comandante en Jefe, en caso de que el primer intento fracasara”.

Escalante indicó que “Posada y Veciana se habían puesto de acuerdo con el coronel de carabineros chileno Eduardo Sepúlveda, responsable de la seguridad en el local donde Fidel daría la conferencia de prensa, para que en vez de apresar a los asesinos, los eliminara y así evitar cualquier indiscreción”.

Juan Reinaldo, un opositor a la Revolución Cubana y crítico del líder cubano, escribió en un reporte periodístico que en 1971 “dos supuestos periodistas, con credenciales de la cadena televisiva Venevisión, introdujeron un arma dentro de una cámara, la cual accionarían durante el desarrollo de la conferencia de prensa con el dictador cubano. Ya con todo dispuesto y la cámara a unos escasos metros de la posición que ocuparía Castro, quienes debían disparar el arma no se decidieron a hacerlo. El gobierno chileno y el G-2 vinieron a enterarse de la acción mucho tiempo después”.

Reinaldo publicó que “durante esa visita a Chile también se concibieron otros tres intentos de atentado. Uno consistía en dispararle a Castro con un fusil cuando saliera al balcón del Palacio de La Moneda. El disparo se realizaría desde el Hotel Carrera Hilton. Un segundo plan estaba estructurado para lanzarle explosivos desde la terraza del aeropuerto internacional de Lima cuando su avión hiciera escala en Perú durante el regreso a Cuba. El último se realizaría durante otra escala en Quito, Ecuador, y consistía en dispararle con un fusil de mira telescópica desde un avión situado cerca del que usaba Castro”.

Pero el testimonio clave lo dio el propio anticomunista Antonio Veciana (citado por Fabián Escalante) entrevistado por el conductor de televisión Edmundo García en 2007. Veciana dijo que en 1971 “nosotros utilizamos a personas que eran expertos, conocían cómo se desarrollaban las conferencias de prensa que daba (Fidel) en Cuba. Nos informaron que posiblemente, las personas que fueran, iban a tener que dejar las cámaras en la antesala y las van a revisar. Pero usando un arma pequeña, y escondiéndola en ciertos sectores de la cámara, no va a ser detectada el arma. Las credenciales eran correctas, porque ellos llegaron con credenciales de Venevisión. Llegaron a Santiago de Chile mucho antes que Castro”.

Consultado por García si estuvo en la organización del atentado, Veciana afirmó “sí, como no. Yo estuve en Chile. Fui entrenado para eso”. Cuando el conductor le preguntó quién lo entrenó, Antonio Veciana contestó: “La CIA me entrenó”. Y consultado sobre si la CIA colocó esa arma, respondió: “Ellos me dejaron mucho espacio. Ellos sugirieron lo de la cámara”.

La conferencia de prensa era en un salón de La Moneda, junto a Salvador Allende, conducida por el periodista Augusto Olivares (que murió en el palacio presidencial el día del Golpe de Estado).-

 

 

 

El terrorífico “ERE” llegó a “El País” de España.

Como en otros medios de prensa españoles, a los trabajadores de “El País” les cayó encima el terrorífico Expediente de Regulación de Empleo (ERE), título de la fórmula encontrada para despedir a periodistas, diseñadores y administrativos de los medios en España. El ERE, de acuerdo a cifras de la Asociación de Periodistas de Madrid (APM), provocó ya la cesantía de siete mil trabajadores de la prensa en esa nación. Ahora en octubre, se informó del despedido de 128 integrantes del “El País” y de 21 llamados a prejubilar.

El ERE, además, es el mecanismo para rebajar los salarios. “El País” reducirá en un 15% los sueldos de los profesionales que no serán despedidos. El 2011 la empresa había reducido en 18% los ingresos de su personal.

El conocido periódico no es la excepción. “ABC” echó a 238 periodistas y trabajadores, equivalente al 52% de su planta; “Público” debió cerrar su edición impresa, provocando la cesantía de muchos periodistas; “El Mundo” dejó cesantes a 365 profesionales y administrativos entre 2011 y junio de este año; el Grupo Prisa (que reúne varios medios, entre ellos “El País”) lleva dos mil despedidos y prejubilados; en general, según datos de la APM, en España los medios presentan una reducción de personal de alrededor del 20%. Todo gracias al ERE.

Los trabajadores de “El País”, en asamblea, calificaron el ERE como “un plan miserable” y llamaron a eliminar su aplicación e “iniciar un periodo de negociaciones para buscar una solución alternativa a los despidos”.

No hubo respuesta. Entonces los periodistas del diario iniciaron una “huelga de firmas”, esto es, no firmar las notas que publican. Y vino más de lo mismo. El director del medio, Javier Moreno, les advirtió que si no firmaban, sería la última vez que pudieran poner sus nombres en una información. Moreno, además, es promotor del ERE.

Ante eso, los periodistas y trabajadores votaron en asamblea la reprobación del director y exigieron a la empresa su dimisión por presiones inaceptables. La decisión se tomó por 235 votos a favor, 46 en contra y 29 en blanco.

Juan Luis Cebrián, actual dueño y cabeza de “El País” les dijo a los periodistas que “no podemos seguir viviendo tan bien”. El anuncio tácito de que esos trabajadores tendrán que comenzar a vivir mal.

¿Todo esto tendría que ver con que los diarios ya no se venden, la gente no lee periódicos, el periodismo está en crisis? Existiendo parcialmente esa realidad, el punto no es ese. Como ocurrió, por ejemplo, en los ochenta con El Mercurio y La Tercera en Chile, está comprobado que en el Grupo Prisa y específicamente en “El País” hubo una mala gestión financiera y empresarial. A los diarios chilenos los salvó el Estado, en manos de la dictadura. A los medios españoles no los puede salvar el Estado español.

Desde que falleció Jesús Polanco, fundador y dueño de “El País” y asumió Juan Luis Cebrián, se inició una cadena de “inversiones” y expansiones con la idea de convertir la empresa en un consorcio nacional e internacional de comunicaciones, en un proceso que fue aumentando deudas, obligando a adquirir préstamos millonarios y abriendo las puertas para que se hicieran de parte vital del aparato grupos financieros y trasnacionales.

En declaraciones a la revista mexicana “Proceso”, la presidenta de la APM, Carmen del Riego, indicó que el grupo adquirió “onerosas deudas” en la “aventura” de expandir negocios principalmente en radio y televisión, no prever la “baja de publicidad”, ni los efectos de la crisis económica española.

Grupo Prisa tiene una deuda de 3 mil 500 millones euros. En los hechos, el control financiero de la empresa lo tiene Liberty Acquisition Holdign, cuyos dueños son  los estadounidenses Nicolas Berggruen y Martin Franklin. Además, ya tienen intereses en el grupo periodístico los bancos Santander y HSBC y Telefónica. De ellos depende el futuro del Grupo Prisa y de “El País”. Por cierto, esto incide en la línea editorial del medio.

Mucho de la deuda tuvo que ver con la penetración que hizo el Grupo Prisa en Chile, México, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y otras naciones sobre todo en el ámbito de las radios, a través de la Cadena Ser, Radio Caracol,  XEW y la expansión con Prisa TV. Además, la empresa adquirió la editorial Santillana.

Hace un par de años llegó a La Nación de Chile un personero de “El País” para explicar el “fenomenal” plan en Internet y cómo se estaba haciendo la gestión de medio. Eso tipo de “cátedras”, en ese tiempo, era frecuente de parte de funcionarios y editores del medio español y, la verdad, muchos profesionales de la prensa Latinoamericana sucumbían a las directrices de los empleados del Grupo Prisa. En la crisis actual, está incluido el sistema Web del medio español y sus servicios.

Hay un tema de fondo que es señalado por muchos analistas de medios. Cuando la prioridad en una empresa periodística es convertirla en un estamento mercantil generador de activos y excedentes monetarios para competir en la Bolsa de Valores y expandirse con un criterio financiero, los riegos aumentan considerablemente y el futuro de la empresa ya no está determinado sólo por la labor periodística. Muchos consorcios no pudieron con eso, aplicando tesis de una empresa bancaria a una empresa periodística.

Varios importantes diarios europeos, estadounidenses, latinoamericanos, canadienses y asiáticos, buscan la manera de obtener ganancias y estabilidad financiera pero sin salirse de los marcos de una empresa periodística o de comunicaciones.

El tema es que cuando revientan las finanzas, aparecen feroces los acreedores, entidades bancarias y financieras toman controles y se inventan mecanismos como el ERE, los más afectados son los periodistas y los trabajadores. Los dueños, gerentes y directores no sólo no dejan de percibir altos sueldos, sino que llegan a obtener multimillonarias indemnizaciones si todo se va al abismo. Eso está ocurriendo en el Grupo Prisa y en “El País”. La crisis y los déficits los pagan periodistas y trabajadores con cesantía, prejubilaciones y bajas del 15% de salarios. Una realidad de la cual, por desgracia, saben trabajadores de las comunicaciones en Chile y muchos otros países.-

Reporteando las negociaciones Gobierno colombiano/FARC-EP.

TeleSur dio la primicia la última semana de agosto recién pasado. Comenzaron conversaciones entre personeros del gobierno colombiano y jefes guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).

No es la primera vez que hay conversaciones o diálogo entre las autoridades y los guerrilleros.

Un grupo de periodistas, en 1992, nos desplazamos hacia el Centro Vacacional La Trinidad, en la hermosa, colonial y algo pequeña ciudad mexicana de Tlaxcala, para reportear muy de cerca el diálogo que durante unos días sostuvieron allí representantes del gobierno del entonces presidente César Gaviria y jefes de las FARC-EP, del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y del Ejército Popular de Liberación (EPL).

Unos seis o siete años más tarde, varios de esos mismos reporteros y reporteras, algunos más de cerca y otros a la distancia, tuvimos la ocasión de cubrir la información de otro proceso de conversaciones gobierno-guerrilla en Colombia, esa vez bajo la presidencia de Andrés Pastrana (un bueno amigo del actual Ministro de Defensa de Chile, Andrés Allamand) y que sólo se dio con las FARC-EP.

En Tlaxcala conocimos a los enviados oficiales, Horacio Cerpa (que luego sería un fracasado candidato a la presidencia de su país) y Álvaro Leyva. Además, conocimos a Alfonso Cano (que fue abatido hace unos meses después de convertirse en jefe de las FARC-EP en sustitución de Manual Marulanda), a Iván Márquez y a Pablo Catacumbo, de la guerrilla fariana. Por el ELN arribó Antonio García, uno de los jefes más connotados de ese movimiento.

Todas las partes llegaron con más de 20 puntos en total, que podían constituir la base de un acuerdo, de paz primero, y de medidas sociales y económicas después, que, en teoría, podrían dar con la salida política al conflicto que ya cumple más de 50 años.

Los periodistas estuvimos en La Trinidad tres días, no sólo cubriendo la información dura, haciendo entrevistas, dando cuenta de las conversaciones y explicando lo que pasaba, sino que conviviendo con esos personeros en horas libres, después de las comidas o en las noches cuando paraban las reuniones.

Cerpa era un hombre cordial, inteligente, hablaba sin tapujos con los periodistas y parecía, a los ojos de los periodistas, un político honesto y que podría sacar adelante un acuerdo o, al menos, dejar las cosas en buen pie.

Una noche tuve una larga conversación con Antonio García, el jefe del ELN, donde me relató la historia de ese movimiento, sus desavenencias con las FARC-EP, y hasta su periplo personal dentro de la guerrilla. Hablamos de fútbol y de México, país que él estaba comenzando a conocer mejor.

Con Alfonso Cano, pese a su calidad de comandante de una de las guerrillas más fuertes de América Latina, siempre tuve la sensación de estar frente a un académico o a un tradicional dirigente político de la Izquierda, pero era un hombre de armas. Después de Tlaxcala, él invitó a un grupo de periodistas a la sede de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) en el barrio de Nuevo León en la capital mexicana y allí expuso lo que era la política fariana y dio breves entrevistas. Era un hombre inteligente y severo en la defensa de su línea política.

Ya en esos años, el gobierno de México había autorizado el funcionamiento de una oficina de las FARC-EP en la Ciudad de México y los reporteros nos familiarizamos con “el gordo” Calarcá, a cargo de esa entidad, y él también aportó información.

Si bien Horacio Cerpa fue periodísticamente muy abierto y entregó mucha información, su delegación y los funcionarios de la Embajada de Colombia fueron algo inaccesibles y era poco lo que comentaban.

Pero hubo algo en lo que concluimos muchas y muchos de los reporteros que estábamos  ahí. Que como periodistas habíamos ganado en conocer la realidad del conflicto colombiano, las posiciones que habían y formarnos una idea –equivocada o no, discrepando también- del rumbo que podrían tomar las cosas.

De hecho todo concluyó abruptamente por algo previsible en medio de una guerra como esa. El EPL secuestró en esos días a un ministro de César Gaviria, (Argelino Durán), quien tuvo un paro cardíaco, murió, y eso llevó al gobierno a suspender las conversaciones.

Años más tarde volveríamos a los contactos y el recogimiento de información cuando Pastrana abrió el diálogo, declaró la zona desmilitarizada en El Caguán y generó una alta expectativa de que podría haber acuerdo. Hubo una especie de plataforma social, económica, institucional, de defensa, campesina, que servía de base al diálogo y el eventual acuerdo. En eso sólo participaron las FARC-EP, no el ELN. Ya el EPL, al igual que el M-19 estaban desintegrados o desarticulados.

A diferencia de Tlaxcala, a El Caguán, llegaron los más altos dirigentes de ambas partes. El presidente Andrés Pastrana con su Canciller. Y los guerrilleros con sus jefes máximos: Manuel Marulanda y Raúl Reyes. Es clásica la imagen de Pastrana sentado en una mesa rudimentaria junto a Marulanda conversando largamente.

De todo aquello fueron “facilitadores” los gobiernos de México, Costa Rica, Venezuela, España, Italia, Noruega y Suecia. En varios de esos países había embajada colombiana y oficinas de las FARC-EP.

En esos años, los periodistas conocimos más de cerca a la comandante Olga Marín, que era la segunda en la Comisión de Relaciones Internacionales de la guerrilla, después de Reyes. Nos informaba de las negociaciones, de las posturas de su organización, y nos pasaba algunos datos, ya que ella mantuvo conversaciones con altos personeros de la Unión Europea, el Vaticano, gobiernos latinoamericanos, etc. Tiempo después supimos que era la hija de Marulanda y había sido la esposa de Reyes con quien tuvo una hijita.

Recuerdo cuando obtuve la información de que ella había sido una de las personas que, en representación de las FARC-EP, concurrió a San José de Costa Rica, a reunirse con Philip Chicola, director de Asuntos Andinos del Departamento de Estado de Estados Unidos. Fue un encuentro secreto del cual supimos algunos periodistas. Y daba cuenta de que el gobierno estadounidense quería tener canales de comunicación con la guerrilla. Archivos desclasificados de Seguridad Nacional de la Universidad de George Washington, mostraron que Philip Chicola había planteado “desarrollar un canal diplomático para hablar de programas antidroga, el proceso de paz colombiano y los ataques de las FARC contra intereses estadounidenses en Colombia”.

Algunos fuentes nos dijeron a reporteros que la idea era establecer un nexo y un pacto de no agresión entre Estados Unidos y las FARC-EP, claramente dando cuenta del poderío de esos guerrilleros.

La verdad es que todo al final se fue al traste. No hubo acuerdos, las diferencias eran, al parecer, abismales. Pero hubo un hecho determinante que selló la suerte de esos procesos. El atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono. La estrategia que implementó el presidente George W. Bush junto al equipo de “Los Halcones” incluyó cerrar todo canal de contacto con la guerrilla colombiana, declararla organización terrorista, presionó para que los gobiernos les cerraran las oficinas y los aislaran internacionalmente. Además, aumentó la ayuda financiera, técnica y diplomática para combatir a las FARC-EP  y al ELN. Pronto encontraría un aliado: el conservador presidente Álvaro Uribe (cercano amigo del presidente Sebastián Piñera).

Diez años después, en una casa de protocolo o alguna oficina en La Habana, se produjeron las pláticas de representantes de las FARC-EP con personeros del presidente Juan Manuel Santos. Se dice que habrá reuniones en Oslo. Cuba, Noruega y Venezuela aparecen patrocinando este nuevo diálogo y Chile surge como “acompañante”, seguramente porque a Santos le da confianza que gente de Piñera esté cerca.

Buena ocasión para reportear este proceso en las nuevas realidades. Claro que ojalá no salgan ciertos parlamentarios, agentes secretos, medios de prensa (con sus directores y editores incluidos), acusando a periodistas que cubran el evento de terroristas o de ser nexos con la guerrilla.-

INTERPELACIÓN A LOS PERIODISTAS.

Circuló en México una “Convocatoria a los periodistas profesionales mexicanos”, dirigida a reporteros, editores y jefes de noticias o de información.

El texto lo emitió el movimiento juvenil/estudiantil #YOSOY132 que reúne a cientos de miles de estudiantes mexicanos y que irrumpió con solidez y creatividad en el escenario político, social y electoral de México, convirtiéndose en un sujeto análogo al movimiento estudiantil chileno.

Pues bien, #YOSOY132 se dirigió a los profesionales y trabajadores de la prensa para plantear, desde la sociedad, temas sensibles sobre el ejercicio del periodismo. Su contenido es válido no sólo para México, también para Chile y otros países del Hemisferio.

La carta partió señalando a los periodistas: “Sabemos que es muy probable que desde hace tiempo te han mandado línea para publicar en cierto sentido, modelar las notas y ocultar realidades, a cambio de conservar tu empleo o asegurarte una supuesta trayectoria. Pero ¿esa es acaso tu vocación como comunicador?”

Frente a la interrogante, los jóvenes/estudiantes sostuvieron: “Periodista profesional, los ciudadanos mexicanos estamos a tu lado. Deseamos que tu micrófono, tu pluma y tu cámara reflejen la verdad de nuestro México. Apoyamos tu inteligencia, tu análisis y también defendemos tu valentía…”

#YOSOY132 advirtió en su misiva que “dejaremos de apoyar y colaborar con los medios que mienten o distorsionan la verdad, así como a sus anunciantes”. Agregó que “nos ofenden y enardecen las notas hipócritas y propagandísticas. Y en su lugar escucharemos y respaldaremos las voces, letras e imágenes de quienes difunden con certeza los hechos. Aplaudimos, admiramos y propagamos a quienes muestran con contundencia la realidad, aunque nos duela”.

En otra parte se señaló, hablándole a los profesionales de la prensa, que “apreciamos la perspectiva editorial de tu medio y tu postura personal: tus opiniones formadas nos invitan a la reflexión, al diálogo en serio y a ampliar el sentido de nuestra vida social. Sólo te pedimos (refiriéndose a los periodistas) que las separes claramente de los hechos, de los patrocinios comerciales y de los acuerdos políticos”.

Se apareció un desafío a la prensa y a quienes la hacen: “Muéstranos con actos repetidos que tu agenda a favor de la Verdad está antes que tu perspectiva personal y los ciudadanos te respaldaremos. Desarrolla un medio noticioso donde la objetividad impere sobre el interés comercial o político y sin duda contarás con nuestra preferencia…”

#YOSOY132 planteó a periodistas, editores y jefes de medios que “si estás afectado, deja ya de colaborar con quien te pide que traiciones a la Verdad y renuncies a tus convicciones a cambio de migajas y amenazas. El momento de actuar es ahora. México te necesita como portavoz de la Verdad, que no es propiedad de nadie, sino evidencia de la realidad de todos. Deseamos verte y leerte en ese rol”.

La carta impactó en la conciencia y en la actividad de los periodistas honestos y críticos de México.

El mensaje de #YOSOY132 fue una interpelación a todos los periodistas, absolutamente a todos.

Fue quizá la primera vez que desde la sociedad civil llegó un mensaje tan directo y explícito a los periodistas. También a los medios. A sus vicios, déficit, censuras, dependencias (de los avisadores y empresarios), tergiversaciones, mentiras, hipocresías, distorsiones, las informaciones moldeadas.

Posteriormente vino una acción. Miles de jóvenes/estudiantes de #YOSOY132 efectuaron perfomance en vías públicas, acciones en el Metro y terminaron con un masivo cerco en torno de las instalaciones de TELEVISA en avenida Chapultepec, donde está el edificio emblemático de la televisora privada.

Como que al cerco informativo se le respondió con el cerco social.

Desde esa carta de interpelación hasta la acción de cerco, se instaló en la sociedad mexicana una mirada cuestionadora, desconfiada, crítica, molesta sobre los medios de prensa y particularmente sobre las televisoras hegemónicas, las mismas que, por cierto, pactaron con un candidato presidencial y un partido y demonizaron y arremetieron contra los estudiantes, la oposición y en contra de #YOSOY132.

¿Podría ocurrir algo así en Chile? ¿No hay condiciones para que desde la sociedad civil chilena surja ese tipo de interpelación a periodistas y medios de prensa? ¿Está lejano el día que haya una acción de cerco masivo en torno de las oficinas de El Mercurio, La Tercera, TVN, Canal 13 u otros medios? ¿Acaso en nuestro medio periodístico –del que muchos y muchas somos parte- no hay dependencia de los avisadores, no hay pautas de tergiversación, no se criminaliza y desacredita al movimiento estudiantil, no hay hipocresía, no hay molduras editoriales, no hay distorsión, no hay mentiras? ¿No es cierto que los medios empresariales y otros tienen pactos con el poder político, económico e institucional? ¿No es cierto que grandes consorcios y destacados políticos no pueden ser tocados por la prensa tradicional? ¿Es falso decir que la prensa y muchos periodistas van con todo contra el movimiento social y sectores de la sociedad civil? ¿No es válido y hora de que desde la sociedad se reclame por todo ello?

Tal vez pronto le llegue una carta a los periodistas y a los medios de comunicación en Chile.-