El aviso de Raúl Castro Ruz de que no seguirá en la presidencia de Cuba cumplido este periodo de cinco años (2013-2018), no fue la única información respecto a cambios en el aparato estatal y legislativo de la isla caribeña.

En lo que viene siendo una tónica de la última década, el domingo 24 de febrero se supo que el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, José Ramón Machado Ventura, “Machadito”, decidió no seguir en ese puesto y también el general Abelardo Colomé Ibarra, “Furry”, renunció a la continuidad en una Vicepresidencia, abriendo aun más los espacios a nuevas generaciones de dirigentes. Ambos, por cierto, son de los llamados “históricos” dentro de la jerarquía isleña, pelearon en la guerrilla (los dos fueron heridos) y ocuparon sensibles cargos en el gobierno y en el Partido Comunista de Cuba.

Más allá de los personajes, se supo que el Parlamento cubano (Asamblea Nacional del Poder Popular) fue renovado en un 67.26%, considerada una cifra altísima y que contrasta, por ejemplo, con el escaso cambio de miembros del Congreso chileno, donde el porcentaje más alto es el de los que se reeligen una y otra vez, llegando varias y varios a estar 20 años de parlamentarios; incluso unos dejan de ser diputados y pasan a ser senadores en una magistral repetición del plato.

El promedio de edad  en el Poder Legislativo cubano es de 48 años y casi el 49 por ciento está conformado por mujeres. También un dato que contrasta con la realidad de varios Congresos latinoamericanos donde las edades promedio son más altas y las mujeres apenas superan el 10 o el 15 por ciento de representatividad.

El Consejo de Estado, que es la instancia estatal más importante en Cuba, tuvo también una considerable renovación (54%), situando en 57 años el promedio de edad de sus integrantes.

De hecho, como nuevo Primer Vicepresidente, algo así como “el segundo hombre” en el mando gubernamental, fue elegido Miguel Díaz-Canel, que tiene 52 años de edad.

Esteban Lazo obtuvo mediante elección la presidencia del Parlamento isleño, después que el histórico y conocido dirigente y académico Ricardo Alarcón, dejara también su puesto en el Legislativo.

Dos mujeres pasaron a ocupar Vicepresidencias de Cuba: Mercedes López Acea, de profesión ingeniera forestal y Gladys Begerano Portela, licenciada en Ciencias Sociales y Contralora de la República.

La líder de la Unión de Jóvenes Comunistas, Yuniasky Crespo, también es integrante del Consejo de Estado.

Respecto a los cambios en los mandos cubanos, Raúl Castro lo refirió como algo normal y parte de “la transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de los principales cargos, proceso que debemos concretar en un quinquenio y actuar en lo adelante de manera intencionada y previsora, a fin de  evitar que se nos repita la situación de no contar oportunamente con suficientes reservas de cuadros preparados para ocupar los puestos superiores del país y asegurar que el relevo de los dirigentes constituya un proceso natural y sistemático”.

En ese contexto, el jefe de Estado cubano manifestó que “la mayor satisfacción es la tranquilidad y serena confianza que sentimos al ir entregando a las nuevas generaciones la responsabilidad de continuar construyendo el socialismo y con ello asegurar la independencia y la soberanía nacional”.

Raúl Castro explicó que “entre las modificaciones que nos proponemos introducir a la Constitución se encuentra la de limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años el desempeño de los principales cargos del Estado y del Gobierno y establecer edades máximas para ocupar esas responsabilidades”. Y sobre él mismo expresó: “Deseo esclarecer que en mi caso, con independencia de la fecha en que se perfeccione la Constitución, este será el último mandato”.

Las salidas de dirigentes históricos y el anuncio del actual jefe de Estado de que su mandato tiene un límite preciso, abrió definitivamente el relevo generacional, político y orgánico dentro de la Revolución Cubana. Ya es claro que dentro de cinco años, los más altos cargos del país, incluido el de presidente del Consejo de Estado y de Ministros, estarán en manos de personeros nuevos y se terminará el que pudiera ser el ciclo fundacional e histórico de la jerarquía isleña.-

 

 

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