Michelle Bachelet presentará este lunes 29 de octubre su informe anual como directora ejecutiva de ONU Mujeres. Lo hará ante los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas. Llegará al edificio de la ONU en Nueva York llevando una carpeta con su cuenta. Probablemente ese mismo día tenga entre sus papeles los resultados de la elección municipal 2012. Y cumplida su tarea de ese día, se sumergirá a analizar los resultados.

En Santiago, lo mismo harán Andrés Allamand, Laurence Golborne, José Antonio Gómez, Marco Enríquez-Ominami, Ximena Rincón, Andrés Velasco, Claudio Orrego, Franco Parissi y Tomás Jocelyn-Holt, formalmente aspirantes al sillón presidencial de La Moneda.

Claro que, según varios analistas, dirigentes políticos, centros de estudios y documentos internos de colectividades políticas, no necesariamente el resultado de la elección municipal será el fiel reflejo de las preferencias ciudadanas para una candidatura presidencial.

Si la Concertación sube o baja en sus porcentajes nacionales, no será determinante para la opción Bachelet que se mide por su propio nivel de adhesión, que está muy por arriba de los partidos de la oposición; eso no variará con estas elecciones. A la derecha ya le pasó que obteniendo buenos números en las municipales y ganando comunas importantes, les fue mal en las presidenciales; de hecho, para RN y la UDI es más decidor si corre o no Bachelet que los porcentajes que obtenga en estos comicios.

De allí que, por ejemplo, Michelle Bachelet seguramente realice este lunes más una reflexión cualitativa que cuantitativa de las elecciones municipales.

Y se preocupe de lo que algunos definen como “el ordenamiento interno” de la Concertación, la “presentación unitaria” de la oposición y el discurso que se instale pos/municipales. Ello podría ser más gravitante que los números.

Quizá por eso en los últimos días varios dirigentes y analistas de la oposición hayan planteado que terminado el proceso electoral deben salir con vocerías unitarias y coordinadas, priorizar por los resultados nacionales totales y del conjunto de la oposición, evitar el choque entre las colectividades opositoras y mostrarse listos para entrar a la carrera presidencial estableciendo primarias, discusión de programa y reforzando alianzas amplias.

Pese a eso, continuaron las declaraciones -hechas incluso 24 horas antes de la elección- de personeros de la Concertación respecto a tener cuidado con “la izquierdización” de las posturas o cerrar la puerta a cierto tipo de alianzas, algo que desfigura y lleva por otro lado el sentido de la acción política opositora en esta coyuntura. En contraste, se insiste en la necesidad de abrir el abanico opositor y figuras incluso conservadoras dentro de la Concertación y del Partido Socialista (donde milita Bachelet) ya hablan de generar un nuevo espacio de alianza, un nuevo conglomerado que incluya a la Izquierda y a independientes con el perfil de gente como Josefa Errázuriz que puso en jaque al ex jefe de escolta de Pinochet, Cristian Labbé, en Providencia.

En este marco, y teniendo en claro que Michelle Bachelet es el gran escollo a superar, la derecha, en vocería de sus máximos dirigentes y hasta del Ministro Secretario de la Presidencia, instaló una estrategia destinada a relevar la posible derrota de “las ministras bacheletistas”, el “retroceso” de la votación de la Concertación, la “división” de la oposición en dos listas y destacar “la izquierdización” dentro de la oposición.

Candidatos y municipales.

Para Allamand y Golborne el resultado que obtenga la Alianza y cada uno de sus partidos incidirá, pero no les definirá el camino. Viene el tema las primarias de la derecha, la evaluación y posicionamiento del gobierno de Sebastián Piñera y resoluciones de la lista parlamentaria. Y sus estrategias variarán si va o no va Bachelet. Se ha escrito mucho en cuanto a que las posibilidades de estos actuales ministros aumentan si la ex Presidenta no se presenta. Está claro que independiente de lo que ocurra con RN y la UDI en las municipales, incluso si pierden plazas emblemáticas, Allamand y Golborne optarán por distanciarse de aquello y van a seguir con sus aspiraciones presidenciales. Mucho más si mantienen en sus manos las comunas más competitivas.

El Partido Progresista (PRO) medirá su adhesión electoral, pero todo apunta a que habrá una distancia entre la votación de la colectividad y la que tiene como propia Enríquez-Ominami. Quien también tendrá un panorama diametralmente distinto como aspirante a La Moneda si deba enfrentar o no a Bachelet. Aunque algunos representantes de la Concertación y del Partido Comunista tienen la percepción de que el cineasta irá sí o sí a la primera vuelta presidencial. Un elemento distinto lo han planteado algunos analistas, en cuanto a que no compitiendo Bachelet, Enríquez-Ominami se podría potenciar como el candidato de la oposición; algo que, en todo caso, encuentra mucha reticencia en las organizaciones opositoras.

En la Concertación la definición presidencial tampoco pasará por el resultado de las municipales, partiendo de la base de que no ocurrirá un terremoto en sus porcentajes nacionales, incluso quedando atrás de la derecha. Podrán influir los números para Orrego y Rincón si todo sale mal en las zonas que representan. Gómez podrá sortear esta coyuntura electoral y podrían ser otros los factores que lo hagan persistir o desistir en su postulación a La Moneda. Velasco seguirá montado en su candidatura, independiente del resultado municipal. Lo más gravitante será si Michelle Bachelet acepta o no ser la candidata de la coalición opositora.

En el caso del Partido Comunista, que a todas luces tendrá un aumento de concejales y logrará posicionar a varios de sus liderazgos jóvenes, y que mantendría a sus actuales alcaldes, tampoco le será definitorio esta elección para sus decisiones presidenciales. Sus dirigentes ya manifestaron en todos los tonos que lo esencial es el programa y una base se entendimiento de la oposición en cuanto a las demandas del movimiento social y asumir las “transformaciones que el país reclama”. En eso estriba la posibilidad de que apoye una candidatura presidencial conjunta de la oposición y que incluso participe en las primarias.

Parissi y Jocelyn-Holt corren por otros carriles que, por cierto, tampoco serán definidos por lo que acontezca en las primarias.-

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