Como en otros medios de prensa españoles, a los trabajadores de “El País” les cayó encima el terrorífico Expediente de Regulación de Empleo (ERE), título de la fórmula encontrada para despedir a periodistas, diseñadores y administrativos de los medios en España. El ERE, de acuerdo a cifras de la Asociación de Periodistas de Madrid (APM), provocó ya la cesantía de siete mil trabajadores de la prensa en esa nación. Ahora en octubre, se informó del despedido de 128 integrantes del “El País” y de 21 llamados a prejubilar.

El ERE, además, es el mecanismo para rebajar los salarios. “El País” reducirá en un 15% los sueldos de los profesionales que no serán despedidos. El 2011 la empresa había reducido en 18% los ingresos de su personal.

El conocido periódico no es la excepción. “ABC” echó a 238 periodistas y trabajadores, equivalente al 52% de su planta; “Público” debió cerrar su edición impresa, provocando la cesantía de muchos periodistas; “El Mundo” dejó cesantes a 365 profesionales y administrativos entre 2011 y junio de este año; el Grupo Prisa (que reúne varios medios, entre ellos “El País”) lleva dos mil despedidos y prejubilados; en general, según datos de la APM, en España los medios presentan una reducción de personal de alrededor del 20%. Todo gracias al ERE.

Los trabajadores de “El País”, en asamblea, calificaron el ERE como “un plan miserable” y llamaron a eliminar su aplicación e “iniciar un periodo de negociaciones para buscar una solución alternativa a los despidos”.

No hubo respuesta. Entonces los periodistas del diario iniciaron una “huelga de firmas”, esto es, no firmar las notas que publican. Y vino más de lo mismo. El director del medio, Javier Moreno, les advirtió que si no firmaban, sería la última vez que pudieran poner sus nombres en una información. Moreno, además, es promotor del ERE.

Ante eso, los periodistas y trabajadores votaron en asamblea la reprobación del director y exigieron a la empresa su dimisión por presiones inaceptables. La decisión se tomó por 235 votos a favor, 46 en contra y 29 en blanco.

Juan Luis Cebrián, actual dueño y cabeza de “El País” les dijo a los periodistas que “no podemos seguir viviendo tan bien”. El anuncio tácito de que esos trabajadores tendrán que comenzar a vivir mal.

¿Todo esto tendría que ver con que los diarios ya no se venden, la gente no lee periódicos, el periodismo está en crisis? Existiendo parcialmente esa realidad, el punto no es ese. Como ocurrió, por ejemplo, en los ochenta con El Mercurio y La Tercera en Chile, está comprobado que en el Grupo Prisa y específicamente en “El País” hubo una mala gestión financiera y empresarial. A los diarios chilenos los salvó el Estado, en manos de la dictadura. A los medios españoles no los puede salvar el Estado español.

Desde que falleció Jesús Polanco, fundador y dueño de “El País” y asumió Juan Luis Cebrián, se inició una cadena de “inversiones” y expansiones con la idea de convertir la empresa en un consorcio nacional e internacional de comunicaciones, en un proceso que fue aumentando deudas, obligando a adquirir préstamos millonarios y abriendo las puertas para que se hicieran de parte vital del aparato grupos financieros y trasnacionales.

En declaraciones a la revista mexicana “Proceso”, la presidenta de la APM, Carmen del Riego, indicó que el grupo adquirió “onerosas deudas” en la “aventura” de expandir negocios principalmente en radio y televisión, no prever la “baja de publicidad”, ni los efectos de la crisis económica española.

Grupo Prisa tiene una deuda de 3 mil 500 millones euros. En los hechos, el control financiero de la empresa lo tiene Liberty Acquisition Holdign, cuyos dueños son  los estadounidenses Nicolas Berggruen y Martin Franklin. Además, ya tienen intereses en el grupo periodístico los bancos Santander y HSBC y Telefónica. De ellos depende el futuro del Grupo Prisa y de “El País”. Por cierto, esto incide en la línea editorial del medio.

Mucho de la deuda tuvo que ver con la penetración que hizo el Grupo Prisa en Chile, México, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y otras naciones sobre todo en el ámbito de las radios, a través de la Cadena Ser, Radio Caracol,  XEW y la expansión con Prisa TV. Además, la empresa adquirió la editorial Santillana.

Hace un par de años llegó a La Nación de Chile un personero de “El País” para explicar el “fenomenal” plan en Internet y cómo se estaba haciendo la gestión de medio. Eso tipo de “cátedras”, en ese tiempo, era frecuente de parte de funcionarios y editores del medio español y, la verdad, muchos profesionales de la prensa Latinoamericana sucumbían a las directrices de los empleados del Grupo Prisa. En la crisis actual, está incluido el sistema Web del medio español y sus servicios.

Hay un tema de fondo que es señalado por muchos analistas de medios. Cuando la prioridad en una empresa periodística es convertirla en un estamento mercantil generador de activos y excedentes monetarios para competir en la Bolsa de Valores y expandirse con un criterio financiero, los riegos aumentan considerablemente y el futuro de la empresa ya no está determinado sólo por la labor periodística. Muchos consorcios no pudieron con eso, aplicando tesis de una empresa bancaria a una empresa periodística.

Varios importantes diarios europeos, estadounidenses, latinoamericanos, canadienses y asiáticos, buscan la manera de obtener ganancias y estabilidad financiera pero sin salirse de los marcos de una empresa periodística o de comunicaciones.

El tema es que cuando revientan las finanzas, aparecen feroces los acreedores, entidades bancarias y financieras toman controles y se inventan mecanismos como el ERE, los más afectados son los periodistas y los trabajadores. Los dueños, gerentes y directores no sólo no dejan de percibir altos sueldos, sino que llegan a obtener multimillonarias indemnizaciones si todo se va al abismo. Eso está ocurriendo en el Grupo Prisa y en “El País”. La crisis y los déficits los pagan periodistas y trabajadores con cesantía, prejubilaciones y bajas del 15% de salarios. Una realidad de la cual, por desgracia, saben trabajadores de las comunicaciones en Chile y muchos otros países.-

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